viernes, 20 de abril de 2018

Rastros de lombrices

A veces, en las charcas sobre todo si son de lluvia, se pueden observar unos surcos dibujados en el sustrato de diferente grosor. En esta ocasión se deduce perfectamente al autor. Las lombrices de tierra fueron sorprendidas por las lluvias, y en su afán de buscar un terreno no inundado dejaron estas marcas en el fango culminando muchas de ellas ahogadas, seguramente algún ave se podrá dar ahora un buen festín.


jueves, 5 de abril de 2018

Garduña (Martes foina). Huellas.

Preciosas huellas de garduña perfectamente marcadas, así da gusto.


viernes, 16 de marzo de 2018

Lobo ibérico (Canis lupus signatus). Indicios de presencia.

Era casi media mañana cuando caminábamos por el páramo. La nieve era abundante, aunque la temperatura alta y el paisaje ya se empezaba a desprender de su manto blanco. A lo lejos, sobre una de las manchas de prado que asomaban divisamos un movimiento, un animal se disponía a olisquear el terreno. Andaba, paraba, olisqueaba..., andaba, paraba, olisqueaba... Los prismáticos no eran suficiente para afinar los detalles de esa silueta, aunque sí que pudimos apreciar el color de su pelaje y su gran tamaño. En unos instantes el animal empezó a desplazarse con esa firmeza y elegancia que solo lo puede hacer un lobo ibérico, y en cuestión de segundos, desapareció.

Parece que los grandes carnívoros ibéricos se han puesto de moda en los últimos años y son muchas las personas que se muestran admirados por ellos. Entre ellos, el lobo ibérico ha ganado gran cantidad de adeptos, ha pasado en poco tiempo de ser considerado un ser diabólico y un proscrito a sumar innumerables admiradores y defensores. Y es que gracias al gran Félix Rodríguez de la Fuente, empezamos a conocer su alma y reconocer la labor tan importante que cumplen en los ecosistemas.


Lobo ibérico fototrampeado en Asturias


Breve vídeo correspondiente a la foto anterior. El animal, se para, huele el rastro, y sale rápido del encuadre.

Dicen que cuando un lobo te observa y tu no lo ves, sientes algo. El hecho de andar por sus territorios ya te hace sentir la inquietud de que alguien o algo te está observando. Creo no es nada extraño sentir esta sensación en territorio de lobos, ya que a todo el mundo le gusta controlar quienes entran en casa, y el monte es sin duda su casa, y el lobo, su guardián.

Observar a un lobo salvaje en libertad es una experiencia única para todo admirador suyo. Pero aparte de esto, para los que nos gusta esto de los rastros de fauna, encontrar sus indicios puede resultar igual o más emocionante. Quizás sea el hecho de saber que está y no lo ves, saber que te ve y tu no, sentirlo cerca, o puede unos momentos antes. Esas sensaciones son las que sentimos cada vez que nos encontramos con alguno de los siguientes indicios.

A continuación muestro una serie de rastros y excrementos, localizados en diferentes puntos de la península. Paso a comentar algunos de ellos.

Decidimos subir a unas montañas por un camino que nos recomendó un paisano del lugar. El camino no estaba muy claro y no parecía muy transitado. Fue al llegar a uno de los collados cuando nos encontramos con el espectáculo. Los caminos secos y polvorientos se encontraban lleno de huellas del gran cánido que se cruzaban en una y otra dirección. Sin lugar a dudas, estábamos en su casa...


     


Huellas de lobo ibérico en tierras de Galicia. Forma comprimida y uñas afiladas.

Recuerdo el emocionante momento de encontrar el siguiente rastro. Habíamos recién llegado a Muniellos (Asturias), y nos encontrábamos ansiosos de encontrar algún indicio, sea cual fuese la especie. Desde el mismo coche divisamos unas huellas sospechosas que se continuaban con firmeza a lo largo del margen de una explanada. El rastro constante y alineado no dio lugar a muchas dudas, estábamos ante un rastro de lobo.


Rastro típico que deja el lobo al llevar un tipo de marcha denominado trote lobero. Dependiendo de la velocidad a la que marche el cánido, la huella trasera podrá pisar o no a la delantera.

Cuando nos encontramos en tierra de lobos, las huellas que dejan los mastines que se usan para proteger al ganado de algún ataque nos pueden llegar a dar algún quebradero de cabeza y llevar a confusión, ya que su tamaño es prácticamente igual, incluso a veces mayor que las de lobo. Para estar totalmente convencidos y no confundirlas, las huellas deben presentar todos los detalles, y esto sobre el terreno es en la mayoría de los casos prácticamente imposible, siempre habrá detalles que no se han marcado o no lo suficiente. A continuación muestro una huella de mastín donde se aprecian algunas diferencias.



Huella de mastín. A pesar de su gran tamaño, se trata de una huella con forma más redondeada que las de lobo y con dedos más redondeados también. Las uñas es un detalle que nos puede ayudar, ya que en el lobo son afiladas y en el perro más toscas. Estos rasgos no siempre son posible diferenciarlos bien, teniendo que recurrir a otros detalles y hacer una valoración conjunta.

Son los paisanos del lugar, los que se prestan a ello claro, los que mejor nos pueden indicar zonas loberas. En esta ocasión, nada más llegar a un cruce donde nos habían indicado un paso de lobos encontramos estos excrementos.  Sin duda, una baliza territorial.


Excrementos muy oscuros, sugieren que el animal puede haber ingerido vísceras o carne con alto contenido en sangre, también se aprecia pelo de presas o carroña. Teverga (Asturias).

Ya mencioné por redes sociales el momento de encontrar este indicio. Me disponía a realizar un fotografía de paisaje para captar unas luces. Casualmente me había parado justo en el punto donde se encontraba este excremento de lobo, lo tenía bajo los pies y no me di cuenta hasta que acabé, sin darme cuenta lo había plasmado en una fotografía.


Excremento de lobo típico consistente en una hilera de pelos de presa. Manifiesta el paso del tiempo.


Lugar donde se encontró el excremento anterior. Se sitúa en el extremo izquierdo del pie de foto.

En un camino que se dirigía a una zona bastante apartada y aislada pudimos encontrar estos excrementos de grandes dimensiones. Al final del camino llegamos a unos de los lugares más impresionantes que hemos visitado por tierras cántabras.


Excremento de lobo de grandes dimensiones con pelo corzo.


Lugar donde se encontró el excremento anterior. Los lobos suelen marcar con las heces los caminos por donde transitan a modo de balizas informativas.


En el páramo anterior llegamos a encontrar estos excrementos blanquecinos, se situaban en un punto estratégico en la intersección de varios caminos. Aunque es difícil afirmar la pertenencia a lobo, la aparente ausencia de mastines y otros cánidos podría ser una señal.


Excrementos algo dudoso aunque con altas posibilidades de ser de lobo. Apariencia blanquecina, esto sucede cuando el animal ha comido principalmente hueso.

Para finalizar dejo este joven de cinco o seis meses que con suerte fototrampeamos en tierras gallegas. Fue cuestión de segundos su presencia ante la cámara.


Ahora que se cumple el aniversario de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente, tengamos presente la figura del lobo ibérico por el que tanto luchó. Sigamos teniéndolo presente, ya que es la pieza fundamental para que funcionen nuestros ecosistemas y se mantengan sanos. Sigamos luchando por un lobo vivo.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Ardilla roja (Sciurus vulgaris)

Es sin duda sobre la nieve donde más fácilmente podremos encontrar las huellas de una ardilla. Aunque la ardilla común sea un animal arborícola y pasa el mayor tiempo de su vida sobre los árboles, en muchas ocasiones pisa el suelo, tanto para desplazarse como para buscar alimento, beber...

Sus rastros son fáciles de identificar ya que suelen aparecer en grupos de cuatro huellas, esto es debido a que el roedor se desplaza a saltos. En este grupo de cuatro huellas las dos que se sitúan delante corresponderán a los pies y las dos que se sitúan detrás a las manos, este es el patrón que se describe en este tipo de desplazamientos.

Las manos de la ardilla deja impresa una huella con cuatro dedos, finos y largos y con lóbulos pequeños pero bien marcados. Los pies tienen cinco dedos también finos y largos, presentando los tres centrales prácticamente a la misma altura, esta es una de las principales características de sus huellas. Abajo muestro unas imágenes donde se aprecian bastante bien. En la última podemos observar un rastro que tras continuarlo finalizó en la base de un árbol deduciéndose su subida.




viernes, 26 de enero de 2018

Duro invierno

El duro invierno se cobra muchas vidas en el sistema central, corzos, ciervos y ganado vacuno desvanecen frente a las inclemencias de los temporales. Innumerables cuerpos yacen en la nieve manifestando la crudeza de esta tesitura. Pero todo no es malo ante lo infernal, este cementerio de carroñas servirá de sustento a infinidad de especies presentes en los páramos durante una buena temporada. Curiosa paradoja, lo que para unos resulta el final de la vida, para otros significa el soporte para un año más de existencia.

Abajo, en las dos primera imágenes, ganado vacuno recién fallecido. Solo han llegado a carroñear el hocico puede por zorros, las vísceras aún estaban intactas posiblemente los lobos aún no habían llegado. En la última imagen restos de una carroña de un ternero, todo apunta a que los lobos ya estuvieron aquí.




viernes, 12 de enero de 2018

Oso pardo (Ursus arctos)

Como ya conté en otro momento nos encontrábamos en los últimos días de nuestra estancia en el límite cantábrico-palentino. Fue cuando al inicio de un camino al lado del mismo pueblo, nos encontramos con las preciosas huellas del úrsido. No hubo suerte con las cámaras de fototrampeo que dejamos esas dos noches que nos quedaban, pero sí nos llevamos la emocionante sensación de tener a uno de los pocos osos cantábricos justo al lado de nuestro alojamiento.

Esta temporada la producción de arándanos fue escasa, y los hayucos cayeron rápido al suelo. Tal situación obligó a los osos a buscar alimento en los frutales que los paisanos del lugar tienen sembrados en sus terrenos al lado, y dentro de los pueblos también. Este panorama y la presencia de los osos haciendo sus rondas por las parcelas traían a los lugareños algo cabreados cuando alguno que otro se daba un festín de peras... Mejor dicho muyy cabreados. Me temo que esta irritabilidad también la volcaron contra los observadores de naturaleza, en este caso y los únicos que en esos momentos pululaban por allí, o sea, nosotros. La conclusión, intentar dialogar con un paisano cabreado sobre el problema no sirve absolutamente para nada...

Abajo muestro una serie de huellas del individuo que tuvimos la suerte de detectar. Por el tamaño, y teniendo en cuenta los apuntes del amigo Jose Carlos de la Fuente en su libro Lobos, linces y osos, se podría llegar a la conclusión que pudieran pertenecer a una hembra o un individuo joven.

Mano derecha y pie derecho en sentido opuesto en un cambió de dirección.


Mano derecha

Pie derecho, tamaño muy pequeño para un oso adulto macho

Rastro completo

Volveremos a pisar estas tierras de osos, y lobos...

viernes, 29 de diciembre de 2017

Las agudas uñas de la gineta.

Si el otro día os traje una interesante huella del gran gato donde se habían marcado las finas uñas del felino, hoy os traigo a otra especie también de uñas retráctiles, que por su aspecto puede confundir con un felino pero perteneciente a otra familia muy diferente, se trata de la gineta, y pertenece a la familia de los Vivérridos.

En una salida de campo buscando indicios de un mustélido, del cual tengo constancia que está presente pero bastante difícil de detectar, no tuvimos la suerte de dar con ellos. Pero las salidas de campo siempre tienen algo de gratificantes y nunca te vas con las manos vacías. Esta vez nos recompensó con estas bonitas huellas de gineta en un limo perfecto, donde dejó impresas sus agudas uñas haciendo constancia de quién andaba por allí.